SRI HANUMAN 2010

SRI HANUMAN 2010
Durga Prema @ Sri Hanuman

martes, 28 de septiembre de 2010

A LOS PIES DEL MAESTRO

Trataré de explicaros lo que el Maestro me dijo acerca de cada una de ellas.
Si un hombre hace algo que parezca perjudi¬caros, o dice algo que creáis que se refiere a vosotros, no penséis entonces: "Quiere ofender¬me." Probablemente ni siquiera piensa en vosotros, porque cada alma tiene sus propias tribu¬laciones y pensamientos, que flotan principal¬mente alrededor de ella. Si un hombre os habla colérico, no penséis: "Me odia, trata de herir¬me." Quizá otra persona o alguna otra cosa lo han contrariado, y porque tropieza eventual¬mente con vosotros, descarga su cólera en vos¬otros. Él obra imprudentemente, porque toda clase de cólera es prueba de insensatez; pero vosotros no os debéis formar de él un juicio equivocado.
Cuando seáis discípulos del Maestro, podréis poner siempre a tono la pureza de vuestros pen-samientos comparándolos con los Suyos. Porque el discípulo es uno con su Maestro, y debe pro-curar fundir su pensamiento con el Suyo y ver si coinciden. Si no están a tono, su pensamiento no es recto, y debe variarlo inmediatamente, porque los pensamientos del Maestro son per¬fectos, puesto que Él lo sabe todo. Los que to¬davía no han sido aceptados por Él, no pueden hacerlo del todo; pero pueden ayudarse mucho deteniéndose a pensar a menudo: "¿Qué pen¬saría el Maestro en estas circunstancias?" "¿Qué haría o qué diría el Maestro acerca de esto?" Porque no debéis nunca hacer, decir o pensar lo que no podáis imaginar al Maestro haciéndo¬lo, diciéndolo o pensándolo.
Aun al relatar habéis de ser verídicos, exactos y sin exageración.
Nunca atribuyáis intenciones a otro; tan sólo su Maestro conoce sus pensamientos, y él puede estar obrando por razones de que no tenéis idea. Si oís que dicen algo en contra de alguna per¬sona, no lo repitáis; podría no ser verdad, y aun cuando lo fuese, es caritativo callar. Pensad bien antes de hablar, no sea que incurráis en inexactitudes.
Sed verídicos en la acción; jamás pretendáis ser otro del que sois, porque toda pretensión sirve de impedimento a la pura luz de verdad que debe brillar a través de vosotros como la luz del sol brilla a través de un diáfano cristal.
Debéis distinguir entre el egoísmo y el desin¬terés; porque el egoísmo se presenta bajo mu¬chas formas, y cuando creáis que al fin lo habéis destruido en algunos de sus aspectos, surge en otro tan fuerte como siempre. Pero gradualmen¬te os irá animando tan por completo el pensa¬miento de ayudar a los demás, que no habrá lu¬gar ni tiempo para pensar en vosotros mismos.
También debéis distinguir en otro sentido. Aprended a reconocer a Dios en todos los seres y en todas las cosas, prescindiendo del mal que puedan presentar en la superficie. Podéis ayu¬dar a vuestros hermanos por medio de lo que te¬néis de común con ellos, esto es, la Vida Divina. Aprended a despertarla y a vivificarla en ellos, así los salvaréis de lo falso.

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